El baño es mucho más que mojar y enjabonar. Analizamos el tipo de piel y de manto de tu perro para elegir el producto adecuado, y trabajamos el secado en profundidad, que es lo que de verdad define el acabado y previene la aparición de nudos y humedades.
¿Cada cuánto conviene?
Depende del manto y del ritmo de vida del perro. En general, entre 3 y 6 semanas; si sale mucho al campo o tiene la piel sensible, lo ajustamos contigo.
¿Por qué insistís tanto en el secado?
Porque es donde se define el acabado. Un manto mal secado se apelmaza, guarda humedad en la piel y favorece la aparición de nudos y problemas dérmicos.
Trabajamos siempre con cita previa para dedicar a cada perro el tiempo que necesita.